jueves, 26 de noviembre de 2009

Carretera de Graus a Campo


Poco más de

un SIGLO...



Durante el reinado de Alfonso XII y con el gobierno conservador de Cánovas del Castillo (periodo comprendido entre 1875 y 1884) no se puede negar que hubo mucha "actividad" en el Ministerio de Fomento, pues durante ese periodo se sucedieron en el cargo 17 ministros... Aparte de eso (ceses, nombramientos y tomas de posesión) lo cierto es que se impulsaron las inversiones en obras públicas en todo el territorio nacional.
A Campo también llegaron los efectos de la nueva coyuntura económica y política. En la Gaceta de Madrid, exactamente el 13 de Noviembre del año 1875, encontramos la convocatoria para la subasta pública que se iba a celebrar en el mes de diciembre de ese mismo año, con el fin de dar la concesión de las obras del tramo de la carretera de Graus hasta Campo. Transcribimos algunos párrafos:
"Administración Central. Ministerio de Fomento. Dirección general de Obras públicas.En virtud de lo dispuesto por Real órden de 7 de Setiembre de 1868, esta Dirección general ha señalado el día 10 del próximo mes de Diciembre, a la una de su tarde, para la adjudicación en pública subasta de las obras que faltan ejecutar en la carretera de tercer órden de Barbastro a la frontera, sección de Graus a Campo, en la provincia de Huesca y cuyo presupuesto de contrata asciende a 677.839 pesetas 21 céntimos.
La subasta se celebrará en los términos prevenidos por la instrucción de 18 de Marzo de 1832 en Madrid ante la Dirección general de Obras públicas, situada en el local que ocupa el Ministerio de Fomento, y en Huesca ante el Gobernador de la provincia, hallándose en ámbos puntos de manifiesto, para conocimiento del público, el presupuesto, condiciones y planos correspondientes.
Las proposiciones se presentarán en pliegos cerrados, arreglándose exactamente al adjunto modelo y la cantidad que ha de consignarse previamente como garantía para tomar parte en esta subasta será de 33.890 pesetas en dinero o acciones de caminos, o bien en efectos de la Deuda pública al tipo que les está asignado por las respectivas disposiciones vigentes....".
Una vez acabados los trabajos de este tramo, se prolongó la construcción de la carretera hasta Benasque (más información en nuestra web). La carretera sirvió durante muchos años para que circularan automóviles, camiones, peatones, animales y también para hacerse alguna foto de grupo, ya que no había ningún peligro de atropello, porque sólo pasaba por allí algún vehículo de tanto en tanto, por lo que se oía llegar...

 

jueves, 19 de noviembre de 2009

¿Qué hacían los críos...


... cuándo no estaban en la escuela?



se divirtían haciendo el "tontorrón"...



... o haciendo música...




... subiéndose a una moto...



... a otra...



... o a una montaña de virutas.





También jugaban a los cartonez, aprovechando las cartas viejas de las barajas.



Y a tantas otras cosas, como todos los niños, de cualquier época y lugar.




jueves, 12 de noviembre de 2009

Prepararse para el frío





El (escaso) calor


del hogar






Así como llegado el otoño se procuraba llenar las despensas y los graneros para poder pasar traquilos los meses de invierno, también había que pensar en hacer acopio de leña y otros combustibles para calentar la casa y alimentar las cocinas.
Hasta los años 60 ó 70 nadie tenía calefacción y en los hogares los únicos focos de calor eran las cocinas de leña. En algunos domicilios se contaba, además, con un brasero o alguna estufa. Estas estufas se alimentaban con serrín, cáscaras de almendras, leña o con cualquier otra materia combustible de la que se pudiera disponer.

Por cierto, que preparar la estufa de serrín tenía su técnica, pues había que "cargar" un cubo con un palo dentro, mientras se iba apelmazando el serrín a su alrededor con otro palo. Cuando estaba lleno el cubo se colocaba dentro de la estufa y entonces se sacaba el palo del interior, procurando que no cayera el serrín por el agujero que había quedado en el medio, pues era por allí por donde tenía que subir la llama.

Antonio Castel nos cuenta que la primera fuente de abastecimiento de las familias de Campo era el Caixigá, de donde se traían las ramas y troncos de los cajigos. También se traía leña de carrasca del monte Naspú y se bajaban cargas de romeros de encima del Gradiello. Toda ella se solía apilar en las entradas de las casas, o se llevaba a la era que había cerca de los domicilios o a los corrales próximos.

Esporádicamente se podía encontrar leña en las "lleras" del río o del Rialgo, pues a causa de las tormentas crecía el caudal y arrastraba troncos y ramas que después quedaban desparramados por su cauce.

Otros modos de aprovisionamiento era comprarles la leña a algunos vecinos de Viu, que la bajaban a vender a Campo, o ir a adquirirla a alguna de las dos serrerías que había en el pueblo, donde se podían obtener trozos de madera de pino, restos de la sierra de troncos cuando se hacían tablas y tablones.

Aunque dentro de las casas los grados de temperatura no eran muchos, el verdadero calor de hogar no solía faltar y cada uno hacía frente al frío como mejor podía: en la mesa, con caldos, sopas, cocidos y algún trago de vino en el porrón, y para vestir, bufandas, toquillas y calcetines y camisetas de lana (de las que picaban) hechos en casa. A la hora de ir a dormir, calienta camas (con brasas), bolsas o botellas de agua caliente, peucos y muchas mantas. Y al mal tiempo ¡buena cara! Había que aguantar el tipo sin dramatizar, al fin y al cabo el invierno son tres meses y pasan volando...





(Foto del brasero de Antonio Castel, las otras dos y el dibujo de la estufa de M. J. Fuster)





jueves, 5 de noviembre de 2009

El agua del molino...


 

"Molino
Viejo"
El molino viejo estaba situado en la márgen izquierda del Esera a su paso por Campo. En el año 1845 Madoz mencionaba que había dos molinos harineros y una sierra de agua. En el conocido "molino viejo" de Campo, además de moler trigo se trituraban hierbas, ordio, cebada y avena y, también se instaló allí una turbina que produjo la energía eléctrica necesaria para satisfacer las necesidades básicas del pueblo.

En el año 1905, con fecha del 24 de agosto, se publicó en el Boletín de Huesca una Resolución de la Jefatura de Obras Públicas en las que se daba la concesión del aprovechamiento de aguas a Joaquín Auset Güerri. Dicho escrito comenzaba así:

"Vistos el expediente y proyecto de aprovechamiento de 670 litros de agua por segundo de tiempo que D. Joaquín Auset y Güerri, vecino de Campo, solicita derivar del río Esera, en el término municipal de dicha villa, para obtener mediante la producción de un salto de 5,75 metros un potencial hidraúlico de 88 caballos efectivos que se propone destinar para fuerza motriz de un molino harinero, sito en terrenos de su propiedad, partida del "Molino" aprovechando la acequia existente...".

Después de haber examinado los documentos y proyectos presentados y de haberse hecho público el anuncio de la solicitud por si se presentaban detractores, el Gobierno Civil dió la concesión poniendo, entre algunas otras, las siguientes obligaciones:

"- El arranque de la presa se situará frente al barranco de San Miguel y estará aquella construida por cantos rodados tirados a granel sobre el lecho del río.
- En el perfil 51 el concesionario construirá un módulo de tal manera que en todo tiempo pueda pasar por él la cantidad de un litro de agua por segundo para satisfacer los riesgos existentes.
- Las aguas tomadas del río Esera, y una vez aprovechada la fuerza motriz, serán devueltas al cauce del río en el mismo estado de pureza que tenían cuando se tomaron.
- Esta concesión se otorga a perpetuidad y sin perjuicio de tercero, con todos los derechos y obligaciones consignados en las disposiciones de carácter general vigentes sobre la materia.
- La concesión caducará por falta de cumplimiento de cualquiera de las condiciones precedentes o por el no uso del aprovechamiento de las aguas durante el plazo de doce meses".
Pasados cién años de esta concesión, la Confederación Hidrográfica del Ebro se ha tomado muchas molestias para intentar saber si existían herederos de Joaquín Auset Güerri, que pudieran disfrutar todavía de los derechos derivados de dicha concesión. Aunque sí que hay descendientes, lo cierto es que ya no existen los derechos, pues hace ya mucho tiempo que el molino está derruido y no se utiliza. De todos modos, es gratificante pensar que hay instituciones que velan por dar a un individuo aquello que le pertenece.



(Las fotos 1 y 4 en las que se ve una dependencia del molino, así como una de las ruedas del mismo, son gentileza de Antonio Castel, y las fotos 2 y la 3 han sido facilitadas por la Confederación Hidrográfica del Ebro).


Mayor información sobre el molino y molineros de Campo en nuestra web