viernes, 23 de junio de 2017

El adiós a una maestra


32 años con los niños escolarizados en Campo


Homenaje a Pilar Castillón, en la Casa Consistorial
Pilar con sus compañeras de trabajo,, actuales y anteriores
Pilar con el director actual José L. Mateos
Es bonito el nombre de maestra, con mucho significado, pues no implica solo impartir unos conocimientos, que ya es mucho, sino que supone también educar, enseñar a comportarse, transmitir unos valores. Pilar Castillón Forradellas se ha ganado a pulso el que se la conozca como maestra, pues durante años ha ejercido su actividad docente, a la vez que daba lo mejor de si misma a sus alumnos y los hacía mejores seres humanos. Después de todo este tiempo de dirigir sus estudios, conocer sus vidas y ver como maduraban y se adentraban en la vida, para ella todos los jóvenes (¡hasta los de 40 años!) son sus niños.
Ayer, día 21 de junio, fin de curso, la Asociación de Padres le rindió un cariñoso homenaje en Campo. Asistió todo el pueblo, y dos representantes de la Asociación, Cecilia y Adriana, pronunciaron palabras de agradecimiento a Pilar por la labor que ha desempeñado con tanta entrega. Ella contestó emocionada. Pensando en los niños, el invitado para animar el acto fue un cuentacuentos, que narró historias bonitas e hizo participar activamente a los asistentes.    
Este próximo curso Pilar ya no estará en la escuela de Campo y, seguro, que ella la va a echar en falta, pero, segurísimo también, que los niños, compañeros y vecinos la van a echar mucho de menos a ella.
GRACIAS, Pilar, por todo lo que has dado a nuestros jóvenes. 





martes, 20 de junio de 2017

Corpus Christi




El domingo, 18 de junio, se celebró la fiestas de Corpus en Campo, y  vecinos y vecinas han trabajado para que las calles lucieran bonitas al paso de la procesión. Gracias a todos ellos por su esfuerzo.


Fotos gentileza de Pepe Garanto y Carmen Fuster


lunes, 12 de junio de 2017

De Campo a Zaragoza 2. Hotel Europa.


(2). Ecos en la prensa
Noticias variopintas sobre el Hotel Europa

1906
Joaquín Dicenta.
De paso para al Monasterio de Piedra, donde se propone terminar su obra dramática titulada «Amor de Artistas» para la compañía Guerrero-Mendoza, se encuentra en Zaragoza el ilustre escritor y paisano nuestro D. Joaquín Dicenta. La estudiantina «Tuna Zaragoza» obsequió al Sr. Dicenta con una serenata en el Hotel Europa, donde se aloja. 

1908
Galdós en Zaragoza.
Leemos en el Diario de Avisos: «El Sr. Galdós, que salió de Madrid en el rápido, el mismo tren que ha conducido a Zaragoza a los infantes D. Fernando y Dña.  María Teresa, se detuvo en Casetas y esperó el mercancías que llega a la estación del Campo Sepulcro a las cuatro y cuarenta. Esperábanle en los andenes una comisión del Ayuntamiento, con maceros y numeroso público. Acompañaban desde Madrid al Sr. Galdós D. Miguel Moya, D. Tomás Romero, D. José Ortega Munilla y D. Victoriano Moreno. Al descender del tren el ilustre autor de "Zaragoza", la banda de música del Hospicio tocó el himno de Riego. Oyéronse entusiastas aplausos y vivas al autor de los "Episodios Nacionales" y de "España sin Rey". Desde la estación dirigiéronse el señor Galdós y la comitiva que le acompañaba al Hotel Europa, viéndose aquél obligado a salir al balcón, donde volvió a escuchar una afectuosa ovación. La música tocó entonces la Marsellesa. Hasta la hora de cenar estuvo el insigne literato conversando con varios amigos. Desde el Hotel de Europa dirijiose al teatro Principal. Entró en el escenario y dio órdenes referentes a la representación de "Zaragoza", interesándose por los más pequeños detalles. El Sr. Galdós, durante las pocas horas que lleva en Zaragoza, lleva recibidas inequívocas pruebas de admiración y simpatía. Anoche, después del estreno de "Zaragoza", tuvimos ocasión de saludarle. Se muestra muy satisfecho de su viaje. Permanecerá entre nosotros varios días. Probablemente no regresará hasta el lunes próximo a Madrid. Sea bien venido el ilustre novelista.» 

1909
Jacinto Benavente.
En el expreso de la madrugada ha llegado a Zaragoza el genial literato Jacinto Banavente. Le acompañan desde Madrid D. Nilo Fabra, D. Eduardo Yañez, un hijo de éste y el actor D. Fernando Porredón. En la estación del Campo Sepulcro fue saludado Benavente por todos los artistas de la compañía de Lara y varios periodistas y admiradores. El distinguido viajero, que tuvo para sus amigos frases de sincera gratitud por el homenaje organizado en su honor, se hospeda en el Hotel Europa.

1915
Mulay Hafid.
"Ayer tarde, en lujoso automóvil, llegó á esta capital el famoso y popular Muley Haffid, procedente de Barcelona. Le acompañan su médico, el intérprete y escasa servidumbre. Hoy se esperan nuevos personajes, entre ellos el señor Muntadas, muy amigo de Muley Haffid, quien visitará mañana mismo el Monasterio de Piedra. El exsultán de Marrueco se hospeda en el suntuoso Hotel Europa, y desde que el público tuvo noticia de su llegada, curiosamente espera el momento de ver la arrogante figura del famoso personaje. Por una casualidad pude apreciar de cerca la soberbia y altivez del exsultán, que muy en armonía están con los duros rasgos de su fisonomía, de su hercúlea musculatura, y en todo detalle, demuéstrase su linaje, la realeza de su regía estirpe; mas también es cierto que su simpatía, altamente sugestiva, es encantadora y atrayente". 

1928
Volvemos a la violencia de género. Hoy, una agresión a una joven zaragozana que, afortunadamente, no le costó la vida. Ocurrió en diciembre de 1928. Los protagonistas, un chófer de Telefónica y una de las camareras del hotel Europa de Zaragoza. Así se contaba en las páginas de HERALDO:
Anteayer, domingo, a las cinco de la tarde, en plena calle de Alfonso, ocurrió un suceso de los llamados pasionales. Como puede suponerse, teniendo en cuenta la hora y lugar en que se desarrolló, produjo gran revuelo en los primeros momentos. Los protagonistas de este suceso son: Francisco C., de 22 años, soltero, chófer de oficio, natural de Serón de Nagina (Soria), domiciliado en Madrid, calle de Carretas, 45, fonda, en la que presta sus servicios como chófer; y Silvina del Val Ortega, de 26 años, empleada como camarera en el hotel Europa de esta ciudad, entre los que existían relaciones amorosas.
Pero desde hace tiempo, por causas que no se han exteriorizado, ella trataba con cierta frialdad a su galanteador, habiéndole indicado diferentes veces sus deseos de no continuar. Firme en su deseo de verla, suponiendo Francisco que Silvina saldría por la tarde, ya que era día festivo, se situó a primera hora en las inmediaciones del hotel de Europa a esperar esa circunstancia.
Después de las cuatro salió del hotel Silvina, la que dirigiéndose a su novio, le dijo resueltamente que no quería continuar; replicó el novio que sí; se ratificó ella en la negativa, y con este motivo comenzaron a andar juntos, hablando del asunto de sus amores. Así recorrieron varias calles, y al llegar por el Coso, esquina de la calle de Alfonso, delante del escaparate chaflán del café Moderno, Francisco, exasperado por la actitud de Silvina, sacando un arma blanca que llevaba en el bolsillo, la hundió dos veces en el cuerpo de su novia, no haciéndolo más por la intervención de numeroso público que se aglomeró al presenciar la agresión, comentando el inesperado y rápido suceso.
La aglomeración de público llamó la atención de los agentes de la autoridad que se hallaban por las inmediaciones. Un guardia municipal se hizo cargo de Silvina, llevándola al Hospital. Dos guardias de Seguridad se acercaron al grupo y, enterados de lo ocurrido, detuvieron a Francisco, desarmándolo, pues aún tenía el arma en la mano, conduciéndolo a la Comisaría.

Vicente Barrera. Cartel de R. Llopís
1929 
La cogida de Barrera. Como antes decíamos, al intentar un quite en el primer toro, Barrera fue enganchado y suspendido, la cogida produjo impresión. En la enfermería le fue apreciado un puntazo corrido de diez centímetros de extensión, en el tercio superior del muslo izquierdo de pronóstico reservado. Barrera fue trasladado al hotel Europa, donde se hospeda. La herida no ofrece gravedad, aunque, desde luego, privará a Vicente de torear la corrida del día 15. 

1930
La conferencia en el Casino Republicano Zaragoza.En el rápido de Madrid llegó a nuestra ciudad el catedrático de la Universidad Central don Eduardo Ortega y Gasset (hermano de don José). A la estación acudieron a recibirle gran número de amigos y correligionarios, que le hicieron objeto de manifestaciones de simpatía. Luego de descansar breves momentos en el Hotel Europa, donde se hospeda, transladóse al Casino Republicano, que se hallaba materialmente atestado de público, siendo muchos los que hubieron de quedarse en la calle, por ser imposible llegar hasta el salón. El presidente del Centro, don Venancio Sarria, hizo la presentación del orador, dedicándole encendidos elogios, lamentándose de que la capacidad del local fuera tan limitada e incapaz para dar cabida a cuantos hubieran querido escuchar la palabra del ilustre catedrático. Dice que más grande que el acto hoy se realiza, es contemplar la resurrección ciudadana, aludiendo luego a pasadas situaciones que no pueden prevalecer y excitando a todos los correlegionarios a la lucha por el ideal. Termina con varios vivas, que fueron contestados. 
1935
La policía, advenida de Zaragoza, tuvo la fortuna de detener en el Hotel de la Unión, de Huesca, a un sujeto, intérprete del hotel Europa, de Zaragoza, que tenía admirablemente planteado un timo de 8.000 pesetas.


viernes, 9 de junio de 2017

De Campo a Zaragoza, dos paradas y fonda. 1.

1. Recuerdos

Otra forma de viajar, digo, de vivir

                                                                                                               
Cuando éramos pequeños, mis hermanos y yo estábamos internos en Zaragoza y hacíamos el viaje de Campo a la capital maña una vez al trimestre. Como el trayecto duraba varias horas, estaban programadas varias paradas, siempre las mismas.
Para empezar, y aunque la jornada se presentaba larga, no se pensaba en madrugar demasiado, las cosas se tomaban con calma. Procurando no armar demasiado jaleo, subíamos al Volkswagen negro, que no tenía prácticamente maletero, toda la familia (cinco o seis personas, dependiendo si venía mi hermano pequeño o no) además de las maletas, bultos en general, etc.
 Después de bien despedidos de todo el mundo, emprendíamos el camino. Una vez superado el tramo de carretera llamado cuesta de San Roque, punto complicado donde los hubiera porque a los coches se les calentaba el motor más de la cuenta, y donde había que parar para que se enfriaran... llegábamos al mesón de El Grado, para desayunar. No un croissant y un cortado, desde luego, sino algo más consistente. Papá siempre aprovechaba esa ocasión para pasar por la cocina y saludar a una señora mayor que lo recibía muy afectuosa dándole dos besos y le llamaba Danielet. ¡Cómo me gustaría saber qué relación existía entre ellos!
Una vez descansados y bien comidos, continuaba la expedición y, al contrario del primer tramo del recorrido, en el que íbamos medio dormidos y callados, entonces todos estábamos alegres y dicharacheros. Era el momento de cantar. No he visto una familia más desafinada que la mía, eso sí, afición a la música, mucha. En el repertorio no llevábamos canciones  infantiles, pasábamos directamente de "En el alto Pirineo, soñé..." al "Cachito, cachito" de no sé quién. Así llegábamos a Zuera, poco antes de Zaragoza, justo a la hora de comer.
Allí había otro mesón o restaurante popular, que siempre estaba muy concurrido y que, según mi padre, hacía las mejores alubias del entorno. El alguna vez llegó a pedir judías de primero y también como segundo plato, porque decía que mi madre no las sabía hacer tan buenas y tenía que aprovechar.
Después de comer y sin prisas aparentes, empezábamos el último tramo del viaje. Este también era silencioso, ya fuera por efecto de la digestión o porque cada uno de los viajeros iba concentrándose en lo que le esperaba al llegar a la capital maña: colegio en nuestro caso y facturas en el de mi padre.
Al llegar a Zaragoza, se procedía al reparto de criaturas: mis hermanos a su colegio y yo al mío. Mis padres se alojaban siempre en el Hotel Europa, que estaba en la calle Alfonso. Cuando nos acompañaba mi hermano Rober, el pequeño, yo me quedaba a dormir en el hotel para que mis padres pudieran salir por la noche al cine o al teatro.
Para mi ese hotel era el no va más del refinamiento y estaba impresionada con aquella gente elegante, que nos saludaba con una sonrisa sin conocernos. Claro que reconozco que mi opinión no es que sea muy digna de tenerse en cuenta, porque nunca había estado en otro hotel. 

Recuerdo que un día estábamos comiendo allí en el restaurante y mi hermano pequeño, que debía tener unos 6 ó 7 años, se quedó absorto mirando a los comensales de la mesa de al lado. De repente, le dijo a mi padre "Papá, ese hombre va mascarao" que es la palabra que usamos en Campo para decir pintado o tiznado, y es que nunca había visto a una persona de color al natural. Como el chico se dio cuenta que hablábamos de él nos sonrió y llamó a mi hermano para que fuera a su mesa, pero él no estaba por la labor y prefirió concentrarse en su plato. Entonces, nuestro vecino se levantó, vino a nuestra mesa y le dio a Rober una moneda de un dolar muy nueva, explicándole que tenía un hijo de su edad. Nos contó que él y sus amigos estaban trabajando en la base americana.
El Hotel Europa ya no está en la calle Alfonso, todo ha cambiado, aunque no aquellas imágenes que se quedaron en mi cabeza. 
   

lunes, 5 de junio de 2017

1836. Más sobre la 1ª Guerra Carlista en Campo



Huesca  12 de mayo 1836
Parte remitido a la Capitanía General Columna móvil de Benabarre.
Isabel II. Federico Madrazo.
Tercer Batallón del 5º de línea.
Después de haber ocupado con mi batallón la villa de Arén, en 16 de abril del próximo pasado abril, con lo cual evité que las facciones de Torres, Horteu y Ros de Eroles se apoderasen de ella e invadiesen este reino, a causa de la persecución viva que les hacían las brigadas de Cataluña, quedó en la frontera el cabecilla rebelde Mombiola con unos 400 hombres, de que di parte a V. S. Mis cuidados y aún una invitación del Excmo. Sr. capitán general de Cataluña y por disposición de V. S. se dedicaron al total exterminio de esta facción. Siempre consideré que permaneciendo en la sita montaña de Cataluña aquel cabecilla, no me sería fácil llevar a cabo mi intento, y comprendí que el mejor medio era que se internase en este reino, aunque poco, bien a pesar mío, lo que iba a causar algunos males en la 5ª compañía del mando del capitán don Sebastián Moratón en la villa de Campo; la de Granaderos en el pueblo de Serraduy; Abella ha operado hacia la parte superior de la línea por esta de Aragón, mientras que el capitán Joy lo hacía por la de aquél principado.
Bayoneta
Entró de lleno Mombiela en este reino, y ya concebí la idea que  había de caer infaliblemente abatido entre nuestras bayonetas.y que mis combinadas operaciones producirían los efectos que me propuse, y en efecto quedé del todo satisfecho y con orgullo de que mis vaticinios se han realizado. En efecto, cae el capitán Abella a las 12 de la noche del día 30 sobre el pueblo de Santorens, en donde se hallaba la compañía de un cabo y siete rebeldes en observación, ocupando el capitán don Miguel Gartán las salidas del pueblo sobre la derecha, Abella sobre la izquierda. Dispuso éste que el teniente don Antonio Lázaro con los sargentos segundos Antonio Reina y Juan Suarez y 20 hombres entrasen por el interior a atacar la partida que ocupaba dos casas contiguas y, forzando sus puertas se introdujo el teniente Lázaro con dichos sargentos y ocho soldados a la bayoneta, sin disparar un tiro y rindió a la expresada partida que esperaba con los fusiles cargados a la voz de viva Isabel II y la libertad, a cuyos malvados en el acto se les fusiló, siendo los de más confianza del caudillo y que tenían aterrado a este país, digno de mejor suerte.
 
Desde luego, reuniéndoseles los granaderos en Bonanza continuó el capitán Abella su comisión, contra la facción que se había dirigido hacia el valle de Benasque, la desalojó de el y alcanzándola en el pueblo de Gavás la abatió, dispersó e hizo caer la mayor parte en el pueblo de Campo, en donde la recibió el capitán de la 5ª Moratón, en la cual reuniendo  su compañía en varias casas de ella les hizo un vivo fuego, cayendo de un balazo el titulado capitán don Francisco Mombiola, hermano del caudillo, en cuyo acto llegó la columna de Abella, continuando ésta el fuego la batió y dispersó de nuevo, tomando la mayor parte de la fuerza del malvado el camino de Roda, haciéndole en esta jornada muchos heridos pero, por desgracia, hizo un soldado herido y un cabo y 4 más prisioneros de la 5ª compañía.
A las once de la noche del día envié al subteniente del dicho batallón D. Mariano Albert con 20 hombres y D. Juan Martín subteniente de los Nacionales con 30 de estos, en dirección puente de Montañana a perseguir y capturar la brigada del cabecilla, que con 32 facciosos marchaba para Cataluña, pero solo pudo este destacamento alcanzar a tres de estos rebeldes los cuales fueron en el acto fusilados por el mismo sargento 2º apresor Miguel Altea, del mismo regimiento 5º de línea. Preciso le fue a Abella dar un descanso a la tropa y racionarla en Campo, mas a las cuatro de la mañana del 3 hizo su marcha para la villa de Roda, llevando consigo la 5ª compañía.